Ritmonutrición y pérdida de peso

Ritmonutrición y pérdida de peso

Los seres humanos somos seres rítmicos, y como tal, nuestro funcionamiento depende de nuestros relojes internos.

Entre estos ritmos biológicos, cabe destacar el Ritmo Circadiano que participa en la asimilación y transformación de los nutrientes. Se divide en 2 ciclos (o nictámeros):

  • El 1er nictámero (de 5h a 17h):  durante este periodo el organismo utiliza los nutrientes ingeridos para obtener energía (garantizar el gasto energético).
  • El 2º nictámero (de 17h a 5h):  es el periodo en el cual los nutrientes son almacenados y utilizados para reparaciones y regeneraciones tisulares.

Debemos tener en cuenta estos conceptos, no sólo en nuestra vida cotidiana, sino también en la gestión de la pérdida de peso.

Así pues, en el desayuno se deben aportar alimentos que contengan ácidos grasos saturados. Éstos serán utilizados para proporcionar la energía necesaria al buen funcionamiento de nuestro organismo. Encontramos estos ácidos en el queso, los huevos, el jamón o la mantequilla.

Siguiendo estos principios, deberemos consumir las proteínas en el desayuno (queso, jamón, huevos), evitando los azúcares de absorción rápida (pan blanco, cereales azucarados,…). Por el contrario, sí podremos consumir glúcidos de absorción lenta, como por ejemplo aquellos que están contenidos en el pan integral.

Al mediodía, se aconseja comer alimentos ricos en proteínas, como carne roja, que contiene un aminoácido llamado tirosina, necesario durante la primera parte del día para garantizar dinamismo y claridad mental. También aportaremos verduras, hortalizas y glúcidos de absorción lenta (legumbres, pasta, patata, arroz, etc.). Estos alimentos los proporcionaremos en una cantidad adecuada en el primer nictámero, ya que continuarán proporcionándonos energía a lo largo de todo el día.

Es importante tener en cuenta que las comidas más “fuertes” desde un punto de vista calórico deben tomarse al mediodía, ya que si se toman por la noche, favorecen el almacenaje en forma de grasa.

En la merienda, una pieza de fruta constituirá una alternativa natural a la repostería industrial y los dulces.

Por la noche, además de nuestra ración de verduras y hortalizas, se recomienda comer pescado azul por su alto contenido en ácidos grasos de cadena larga, muy útiles para reparar nuestras células.

En resumen, si sabes QUÉ, CUÁNDO y PARA QUÉ comer ya has recorrido la mitad del camino. El secreto de toda dieta exitosa está en darle al organismo lo que más le conviene en cada momento del día.

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